I Premio de Literatura Ilustrada Villa de Nalda e Islallana

La escuela de la vida

Mónica, una joven maestra destinada en la escuela de Nalda, llega a la Villa repleta de ilusiones, pensando que se encuentra en el momento culminante de su vida. Fascinada por el paisaje y dispuesta a desempeñar su trabajo con celo profesional, cree poder encontrar la felicidad junto a Roberto y la pequeña Claudia. Sin embargo, el destino le reserva imprevistos avatares. La verdad y la mentira, la ilusión y el desencanto, la amistad, la pedagogía y el amor se imbricarán en un lazo del que se deduce que la sabiduría surge tanto de la escuela como de la vida.

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Texto: Isabel Lizarraga – Ilustraciones y portada: José Ignacio Amelivia

La narración en Navarra. Siglo XXI

La Asociación Navarra de Bibliotecarias y Bibliotecarios ofrece en el número especial de diciembre de 2016 de su revista TK la semblanza de 200 autores y autoras de novelas o libros de relatos que han publicado toda su obra o parte de ella en los comienzos del siglo XXI.

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El repertorio de autores, entre los que orgullosamente me encuentro (http://www.asnabi.com/index.php/revista-tk2/2016), abarca, como se expresa en el prólogo, “cualquier escritor o escritora que haya nacido, haya vivido, estudiado, trabajado aquí o tenga vínculos con esta tierra”.

Enhorabuena a ASNABI por su labor y mi agradecimiento por haberme registrado en la relación.

Premio Mujeres en el Arte en La Rioja: 11 de marzo de 2017

   «Mujeres en el Arte en La Rioja concede, en esta cuarta edición del Festival, el Premio Mujeres en el Arte en La Rioja 2017 a Doña Isabel Lizarraga, como reconocimiento a su carrera investigadora y docente en el campo de las artes y las letras: por sus estudios sobre la visibilización de las mujeres y sus trabajos de creación literaria. El homenaje está instituido por y con motivo de la celebración de Mujeres en el Arte en La Rioja, con el fin de distinguir públicamente la labor de la mujer en el arte».

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Quiero agradecer a Mujeres en el Arte, especialmente a Susana Baldor, y al Ayuntamiento de Logroño la concesión de este premio que me llena de orgullo, ya que me permite convertirme en representante de otras mujeres que, unas veces de forma anónima y otras públicamente, han luchado por la justicia de la igualdad.

Gracias también a todos los asistentes al acto por su participación y a todos los que me han mostrado su apoyo y su afecto. Son momentos de emoción para recordar toda la vida.

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8 de marzo en el Escultor Daniel

El 8 de marzo Cristina hizo un precioso panel para hablar a los alumnos de mujeres que habían dado mensajes importantes: Clara Campoamor, Susan Sontag, Frida Kahlo… Entre ella y Mariló tenían a los alumnos extasiados. ¿Quién será cada una? ¿Quién será?

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-¡Sorpresa! -dijeron algunos. La última, con el último número, era una cara conocida-. Es una de las profesoras de Lengua del Instituto, con un mensaje claro: «ATRÉVETE A SER LO QUE TÚ ERES Y NO LO QUE TE HAN DICHO QUE DEBES SER».cartel 8 marzo

Homenaje literario a Benjamín de Tudela

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Anagnórisis

–Volveré, aunque solo sea para morir en tus orillas.

Benjamín de Tudela se inclinó hacia las aguas caudalosas del Nilo mientras recordaba esas otras del Ebro a su paso por su ciudad natal. La sombra de un dilema espantoso le sobresaltó. Aquella imagen que veía en el espejo del agua reflejaba a un viajero sudoroso, despeinado y harapiento, con aspecto de viejo. Benjamín sintió que un humor frío le recorría la espalda. ¿Era él, ciertamente, la misma persona? ¿Aquel barbudo del fondo era el mismo muchacho ilusionado que había partido de Tudela con la intención de conocer y comprender el mundo?  La mirada oscura del viajero en el agua le amenazó desde el abismo con tragarse los recuerdos almibarados de su infancia, con extraviar en el olvido su experiencia de aventurero si proseguía su viaje. Debía cerrar ese círculo, decidió suspirando.

–Aunque solo sea para morir en tus orillas, volveré.

Microrrelatos de San Fermín: Hemingway en Pamplona, 1923

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El joven Esteban Domeño contempló divertido a ese otro mocetón alto y musculoso que se había situado a su lado para correr el encierro. Antes de que sonasen los clarines le había dicho con un insufrible acento americano que venía de París, pero aquello no tenía sentido.
–Con mi esposa Hadley –le había aclarado.
–¿De dónde? Con tu esposa ¿qué?
Pero el americano no tuvo tiempo de explicarle nada y tampoco se percató de que, preso del pánico, le hizo tropezar y Esteban cayó embestido por el morlaco, que lo dejó seco en el acto. Estos americanos nunca se enteran de nada, debió de pensar absurdamente el pamplonica en el instante final de su vida.
–¡Oh, my God! –exclamó el americano unas horas después–. ¡It is a real tragedy!
Tres años más tarde Ernest Hemingway todavía no era el hombrón alto y grueso cuyas barbas blancas imitarían hasta la saciedad sus muchos admiradores, pero recordó oportunamente el suceso en su primera novela de éxito, The Sun Also Rises.
–¿The Sun Also Rises? Mejor será: Fiesta –murmura desolado Esteban Domeño desde el mundo de los justos cuando los visitantes extranjeros invaden Pamplona en los Sanfermines–. ¡Estos americanos nunca se enteran de nada!

Julia Álvarez: maestra, abogada, diputada

Quiero celebrar el comienzo del año 2016 con la publicación de mi novela sobre Julia Álvarez Resano.
Julia Álvarez, como maestra y abogada, dedicó su vida a luchar por los desfavorecidos, por los que tenían hambre y carecían de trabajo, por los que se veían abocados a pagar altas sumas que no poseían para el alquiler de su humilde vivienda, por los que no tenían medios para defenderse ante los Tribunales de Justicia.
Esta novela nace con la misma inquietud solidaria, alejada de las editoriales y del negocio común. Nace aquí casi desnuda, con el único abrigo de la cubierta, una imagen enérgica que me ha cedido generosamente el pintor José Ramón Urtasun Recalde para que mi texto no saliera en cueros vivos ante la opinión.
Para descargarla en diferentes formatos de forma totalmente gratuita sólo es necesario acceder a este enlace en archive.org o a través de los enlaces de abajo. Si lo deseas, puedes enviarme tu opinión acerca de la novela o de la figura de Julia.

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Abogada Julia Álvarez

El mes próximo se cumplirá el octogésimo segundo aniversario del debut de Julia Álvarez Resano como abogada: el 29 de diciembre de 1933 la villafranquesa se presentó ante el Tribunal de Urgencia de Pamplona en la defensa de Ricardo Zabalza, acusado de injurias al Jefe del Estado y para quien el Ministerio Fiscal pedía una pena de 7 años, 4 meses y un día. Al día siguiente, todos los periódicos comentaron la brillante defensa, que llevó a la absolución del acusado.

El 28 de febrero de 1935 la joven periodista Carmen Payá publicaba en La Libertad una crónica sobre las siete abogadas que en los últimos diez años habían actuado como togadas en la Audiencia de Madrid: Victoria Kent, Clara Campoamor, Matilde Huici, Concha Peña, María Eugenia Hernández Iribarren, Justina Ruiz Malaxechevarría… y también Julia Álvarez. Destacaba la importancia moral e intelectual de estas mujeres: moral por haber abierto un horizonte más a las otras de su sexo e intelectual por demostrar hasta dónde puede llegar la inteligencia femenina acompañada de tesón y afición por el estudio.

Después de incluir mi recreación del estreno de Julia como abogada (defensa brillantísima) y el texto completo de La Libertad, quiero terminar con la misma advocación con que Carmen Payá acabara su crónica: «¡Hurra, pues, a estas mujeres decididas y luchadoras! Y enhorabuena también para nosotras, las españolas en general, por tener en nuestro sexo tan dignas intérpretes de la ley.»

Emilia Pardo Bazán: «No hay hombres ni mujeres: Humanidad tan solo»

Ya que estamos enfrascadas y enfrascados en una controversia sobre la utilización del masculino como «género no marcado» para designar a hembras y varones (¿escritoras o escritores?), me gustaría rescatar una opinión de la ilustre doña Emilia Pardo Bazán acerca de un tema fronterizo.

María de la O Lejárraga, a través de la firma Gregorio Martínez Sierra, realizó en 1917 una encuesta a las personalidades de la época en la que les preguntaba su opinión acerca de la relación entre la feminidad y el feminismo y donde proponía, con ingenuidad candorosa, que las mujeres quizás fueran más morales que los hombres en el gobierno de los negocios del estado.

Doña Emilia, desde su inteligencia clarividente, se rió a la vez de las ínfulas de las feministas y de la ofuscación de los gobernantes que negaban a la mujer el sufragio: la igualdad de la mujer ante la ley era simplemente «la más sencilla de las reparaciones, el reconocimiento de una verdad enterrada, ultrajada, pero esplendorosa: que no hay mujeres ni hombres ante la ley, sino Humanidad tan solo».

Escritoras de Navarra y literatura riojana

Después de participar en la Wikimaratón de Escritoras de Navarra, con el resultado extravagante de haber incluido mi nombre en Wikipedia entre los Escritores de Navarra (lo cual no me causa ninguna incomodidad), hoy protagonizo una nueva y graciosa incongruencia: he tenido el gusto de formar parte del “nutrido grupo de narradores y poetas riojanos” que recoge el número 113-114 de la excelente Revista Turia, dedicada al gran Rafael Azcona (https://www.larioja.org/npRioja/default/defaultpage.jsp?idtab=502068&IdDoc=885106 y http://agenda.larioja.com/evento/turia-467219.html) con el cuento “El viejo factor”.

¿Quién soy yo, en realidad? ¿Bruja, trasgo o fantasma? ¿Escritor o escritora? ¿Navarra o riojana?

Se me vienen a la cabeza las cómicas preguntas que hace Turín a Nise, al final de La dama boba de Lope, para ablandar su corazón en favor de Liseo:

“¿Eres tú bárbara tigre?/ ¿Eres pantera? ¿Eres onza?/ ¿Eres duende? ¿Eres lechuza?/ ¿Eres Circe? ¿Eres Pandorga? ¿Cuál de aquestas cosas eres,/ que no estoy bien en historias?”.

Yo tampoco estoy bien en historias y por eso me resisto a escoger una etiqueta que me asigne obligatoriamente sexo, origen o pertenencia.

No obstante, elegiría ser todo ello a la vez.

TURIA Nº 113-114